Brujas de Escocia (II): Isobel Gowdie y la reina de las Hadas

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Si alguna vez hubo alguien con un talento desbordante para la fantasía y la retórica en situaciones límite, esa fue la buena de Isobel Gowdie. Pero ser mujer, iletrada, pobre y extraordinariamente imaginativa en el siglo XVII, centuria de oro de las cazas de brujas europeas, no podía acabar bien… Y aunque, como ya os conté en aquel artículo sobre Geillis Duncan que abrió la saga de “Brujas de Escocia”, las persecuciones fueron mucho peores en Centroeuropa, Escocia no fue precisamente un paseo por las nubes.

¿Empezamos ya con la historia de Isobel Gowdie y la Reina de las Hadas? 🧙‍♀🧝‍♀

BRUJAS DE ESCOCIA (II): ISOBEL GOWDIE Y LA REINA DE LAS HADAS

Las confesiones del proceso por brujería a Isobel Gowdie son una joya de la documentación histórica y una auténtica rara avis que merece que la situemos en contexto para su mejor comprensión.

¡MENUDOS SALVAJES!

Hoy en día nos escandaliza todo lo que rodea a los procesos por brujería de siglos pasados. No somos capaces de entender la ignorancia y la crueldad que llevaron a la muerte a miles de hombres y mujeres por toda Europa. Y es que nuestra forma de razonar ha cambiado y aquellas personas y nosotros habitamos mundos radicalmente diferentes: el suyo, inundado por la religión, la superstición, la magia y la muerte; el nuestro, por la razón, la educación, el pragmatismo y con la muerte como gran ausente (hasta que se presenta).

No es solo que hoy en día valoremos la vida humana individual como nunca antes en la Historia, sino que hemos desterrado conceptos que nos resultan tan violentos como los de la salvación del alma a toda costa (aun a costa de la propia vida) o la presencia del Demonio en nuestro día a día.

Isobel Gowdie Demonio
A Santa Rosa la tentaban los demonios día sí y día no, pero es que a ver quién le dice que no a esos biceps – Cristóbal de Villapando (1695)

Sin embargo, esos conceptos eran el pan de cada día para los europeos del siglo XVII. Dios y el Diablo se disputaban las almas de la Humanidad cada día sobre el campo de batalla que era la Tierra. Y es en ese universo de miedo y de fe ciega donde se enmarcan los procesos por brujería.

ISOBEL GOWDIE Y LAS CAZAS DE BRUJAS EN ESCOCIA

Desde la publicación en Alemania (entonces el Sacro Imperio) del Malleus Malleficarum en 1487, esta obra no dejó de reeditarse una y otra vez a lo largo de los siguientes siglos, causando un impacto brutal en las cazas de brujas de los siglos XVI y XVII. El Malleus es importante porque no solo establecía que el crimen de brujería era el más grave que un ser humano podía cometer, sino que todo el que dudase de su mera existencia era un sucio hereje (y posiblemente un brujo) y los inquisidores eran tan infalibles como el mismo Papa.

Isobel Gowdie Malleus Malleficarum
Malleus Malleficarum, el Martillo de las Brujas o “cómo arruinarle la vida a la gente con total impunidad”. Gracias por nada, Kramer y Sprenger.

Y así, en este estado de cosas, la histeria brujeril estallaba cada pocos años y se progagaba como un fuego imparable, como ya vimos en el artículo sobre Geillis Duncan y los procesos por brujería de North Berwick. En el caso de Escocia, tanto María Estuardo (tan ilustrada ella, para que veáis que esto no dependía solo del nivel cultural) como su hijo James VI, impulsaron las cazas de brujas durante el siglo XVI gracias a leyes como la Scottish Witchcraft Act (1563) y tratados como Daemonologie (1597).

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Las brujas son malas: hunden barcos, envenenan gente, le ríen las gracias a Satán y cocinan sin sal (Imagen contemporánea del proceso de North Berwick)

Durante el siglo XVII, las cazas de brujas más importantes de Escocia fueron las siguientes:

  1. Great Scottish Witch Hunt de 1628-1631. Esta es la peor documentada y parece ser que tuvo lugar en el East Lothian, región maldita que acogería la mayor parte de procesos por brujería de la historia de Escocia.
  2. Great Scottish Witch Hunt de 1649-1650. Esta caza de brujas, además de en el Lothian, también transcurrió en Fife y las Tierras Bajas. Hubo más de 600 personas acusadas de brujería y unas 300 fueron ejecutadas.
  3. Great Scottish Witch Hunt de 1661-1662. Con cifras similares de acusados y muertos, esta caza de brujas también transcurrió en mayor medida en el Lothian y entre sus cientos de casos se halla el de nuestra Isobel Gowdie (que, sin embargo, vivía en las Tierras Altas). Algunos historiadores han conectado esta última histeria brujeril con la restauración de Carlos II Estuardo en el trono.

Como véis, las zonas donde el Presbiterianismo era más intenso fueron las peor paradas.

¿QUIÉN ERA ISOBEL GOWDIE?

Aunque no tenemos registros de la infancia y la adolescencia de Isobel Gowdie, se ha estipulado que lo más probable es que naciera y creciera en los alrededores de Auldearn, en las Highlands, muy cerca de Nairn e Inverness.

El primer dato histórico que tenemos sobre ella es el de su matrimonio con John Gilbert, con el que convivía en su humilde hogar a orillas de Loch Loy, apenas a unas millas al norte de Auldearn. Eran campesinos dependientes del señor de Park. Y eran muy pobres.

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Se cree que este retrato anónimo representa a una Isobel Gowdie idealizada (¡y con cuernos!)

Tampoco sabemos muy bien por qué Isobel Gowdie resultó acusada de brujería. En aquellos años de paranoia demoníaca, pudo ser por cualquier cosa. El historiador John Callow, uno de sus biógrafos, sostiene que Isobel se metió en problemas con el pastor presbiteriano de la localidad, un tal Harry Forbes que luego sería testigo en su proceso por brujería.

Por otra parte, existe la teoría de que Isobel sufría de ergotismo o fiebre de San Antonio, una enfermedad causada por la ingesta de microtoxinas que pueden estar presentes en el centeno y otros cereales. Las síntomas de esta patología incluyen alucinaciones, convulsiones y necrosis de los tejidos. Lo cierto es que en la sociedad pre industrial, en la que se consumía mucho pan de centeno de baja calidad, estas intoxicaciones eran muy frecuentes.

LAS CUATRO CONFESIONES DE ISOBEL GOWDIE

Sea como fuere, Isobel Gowdie resultó acusada de brujería a finales del invierno de 1662. Y, durante las seis semanas que duró su solitario cautiverio en la prisión de Auldearm, produjo las confesiones más alucinantes de la historia de la brujería escocesa. Sus palabras conforman, además, un increíble y detallado compendio del folklore de la época sobre el mundo faérico y su combinación con la espiritualidad popular cristiana.

Primera confesión de Isobel Gowdie

En la primera de sus confesiones, el 13 de abril de 1662, Isobel Gowdie describió sus encuentros con Satán en la iglesia de Auldearn y en los alrededores. Básicamente la cosa consistía en renunciar a su bautismo cristiano y permitir que el Diablo las marcara con su señal a ella y al resto de su aquelarre de trece personas. Y, por supuesto, en mantener con él relaciones sexuales que la acusada describía con todo lujo de detalles.

He was a big, dark, hairy man, very cold – I found his come as cold within me as spring well-water. Sometimes he had boots and sometimes shoes on his feet – but his feet were always forked and cloven. Sometimes he would be with us as a deer or a roe / (traducción) Era un hombre grande, moreno, peludo, muy frío -le sentí en mi interior tan frío como el agua de un manantial. A veces llevaba botas y en otras ocasiones zapatos -pero sus pies estaban bifurcados en dos. A veces se nos presentaba como un ciervo o un corzo.Extracto de las confesiones originales

Pero lo más colorido e interesante de la confesión de Isobel Gowdie es, probablemente, su relato de las fiestas que tenían lugar bajo Downie Hill, en el hogar de un personaje al que ella se refería como la Reina de las Hadas o Reina de Elphame, un personaje muy popular del folklore escocés. Es una lástima que los transcriptores no recogiesen todas las palabras de la acusada y se limitaran a poner un et cetera cuando Isobel hablaba demasiado deprisa o se enrollaba mucho describiendo la morada élfica y sus exóticas diversiones.

I was in the Downie Hills and was dined there by the Queen of Faerie – more food than I could eat. The Queen of Faerie is finely clothed in white linens and brown and white clothes {etc}. The King of Faerie is a fine-looking man, well built and broad faced… {etc.} …3 and there were elf-bulls rollicking and roistering up and down and they scared me / (traducción) Estuve en Downie Hills y allí cené con la Reina de las Hadas -más comida de la que podía comer. La Reina de las Hadas estaba elegantemente vestida de lino blanco y marrón. El Rey de las Hadas era  un hombre atractivo, con un buen cuerpo y cara robusta… {etc.} …3 y había toros de agua (criaturas de la mitología escocesa) jugueteando bulliciosamente de arriba a abajo que me asustaron.Extracto de las confesiones originales
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La Reina de las Hadas vestida de domingo dando un paseo por sus dominios – Henry Meynell Rheam (1903)

Por supuesto, como buenas brujas que eran, Isobel también aseguró que arruinaban cosechas, malograban la leche y la cerveza, robaban cadáveres de bebés y provocaban enfermedades a los hijos de los prohombres de la zona, como a los del propio pastor Harry Forbes y a los de su casero, el señor de Park.

Además, volaba en un caballo mágico 🦄

Segunda confesión de Isobel Gowdie

Un par de semanas más tarde, el 3 de mayo de 1662, Isobel Gowdie produjo la segunda de sus confesiones, en la que reveló los alias demoníacos de los trece miembros de su aquelarre y los nombres sus malévolos sirvientes asociados. El de la propia Isobel se llamaba Read Reiver y siempre vestía de negro.

Lo más interesante de esta segunda confesión puede ser el relato de las flechas mágicas fabricadas por los elfos que el Diablo les entregaba a ella y a su aquelarre para que las dispararan a placer. Eran proyectiles mortales capaces de atravesar cotas de malla y llevarse por delante desde una anciana hasta un buey.

Además, Isobel Gowdie reveló que era una cambiaformas y que habitualmente realizaba sus correrías brujeriles en forma de liebre. La cosa era tan sencilla como pronunciar el siguiente ensalmo:

‘I shall go into a hare, With sorrow and sigh, and meikle care And I shall go in the Devil’s name , Aye while I come home again / (traducción) Entraré en una liebre, con pena y suspiros, y mucho cuidado, y lo haré en el nombre del Diablo, y así me quedaré hasta que vuelva a casa.Extracto de las confesiones originales
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Isobel Gowdie un sábado por la noche en los alrededores de Auldearn – Ferdinand von Rayski (1875)

Tercera confesión de Isobel Gowdie

La tercera de las confesiones de Isobel Gowdie, dada el 15 de mayo de 1622,  es la más impactante y la que, andado el tiempo, haría famoso su proceso de brujería. Y es que a todos nos encantan los chascarillos sexuales de los demás y cuanto más raros y retorcidos sean, más salseo.

Satán, no cuentes conmigo si hay que ponerse a besar traseros de demonios… – Crónicas de Johann Jakob Wick (s. XVI)

Antes de meterse en faena, Isobel proporcionó los nombres de las personas que había matado con sus flechas élficas, asegurando que lamentaba aquellas muertes más que ninguna otra cosa en el mundo. Además, reveló la existencia de otro aquelarre que también se dedicaba a asesinar gente en los alrededores . ¡Un sitio peligroso, Auldearn!

A continuación, Isobel Gowdie narró las orgías y banquetes que su aquelarre celebraba con el Diablo, en las que este les proveía de alimentos deliciosos para después mantener relaciones sexuales con todos ellos armado con su enorme miembro (que ya sabemos por la primera confesión que estaba helado como un témpano). En esta ocasión, Isobel nos cuenta que el miembro de Satán era de enormes proporciones y estaba cubierto de escamas, por lo que la penetración era extremadamente dolorosa. ¡Ah, no todo puede ser placer en las orgías con Satán, Isobel, querida!

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No sabrás lo que es la diversión hasta que vayas a un Sabbath 😉 / Luis Ricardo Falero (1878)

Finalmente, la acusada concluyó su alucinante confesión relatando algunos más de sus viajes al Reino de las Hadas y de sus vuelos a lomos de su caballo mágico a lo largo y ancho de la noche escocesa.

Cuarta confesión de Isobel Gowdie

La cuarta confesión de Isobel Gowdie, que se produjo el 27 de mayo de 1622, sirvió básicamente para reafirmar sus tres declaraciones anteriores y para intentar desviar la atención hacia otros posibles acusados. Y lo cierto es que, a consecuencia de sus confesiones, cuarenta y una personas más de la zona fueron arrestadas y sometidas al mismo proceso que ella.

🧙‍♀ Curiosidades que no me dejan dormir
Algo que siempre me ha sorprendido de las confesiones de Isobel Gowdie es su método para salir de casa por las noches sin que su marido se enterase: poniendo una escoba en su lugar de la cama. Me imagino al bueno de John Gilbert dándose la vuelta en el lecho en medio de la noche y haciendo la cucharita con la escoba como si nada. ¿Estamos locos? John, por Dios, las cerdas de la escoba no son lo que estás pensando… 🤦‍♀

¿QUÉ FUE  DE ISOBEL GOWDIE?

Uno de los factores más originales de estas confesiones es que, aparentemente, fueron obtenidas sin el uso de la tortura (aunque algunos de los biógrafos de Gowdie puntualizan que no podemos estar seguros sobre este particular), más alla de la que habría supuesto el confinamiento solitario y la vida en prisión.

Y es que, precisamente, en abril de 1662 el Consejo Real había prohibido la tortura en procesos por brujería salvo en casos excepcionales que debían contar con su autorización expresa. Dado que, normalmente, los acusados se ponían terriblemente imaginativos cuando el torturador entraba en escena, no puedo siquiera imaginar qué habría podido llegar a contar Isobel Gowdie de haber tenido la desgracia de acabar en una mesa de tortura.

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Afortunadamente, la tortura empezaba a estar desterrada de los procesos por brujería en tiempos de Isobel Gowdie – Libro de leyes alemán Laienspiegel (1510)

Tras el interrogatorio, el relato de sus aventuras satánicas (junto con el de su amiga Janet Breadhead, asombrosamente parecido) fue enviado al Consejo Real en Edimburgo para solicitar los permisos necesarios con el objeto de realizar un juicio a nivel local. La respuesta de la capital fue afirmativa y recomendó que las acusadas fueran declaradas culpables siempre que sus confesiones se hubieran obtenido sin tortura y siempre que ninguna de las reas manifestara deseos de morir o intenciones suicidas.

Por lo demás, la documentación histórica disponible no nos revela cuál fue el destino final de Isobel Gowdie (algo habitual en los procesos por brujería escoceses), aunque este no es difícil de adivinar. Los biógrafos de Isobel apuntan a que lo más probable es que ella y Janet fueran juzgadas en Auldearn o Nairn aquel mismo verano, halladas culpables y llevadas a las afueras para ser ejecutadas. Así ocurría en la mayor parte de los casos en los que el Consejo Real había recomendado que las acusadas fueran declaradas culpables.

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Idealización decimonónica de la ejecución de una condenada por brujería. Por suerte, solían estar ya muertas cuando las quemaban (triste consuelo).

VALOR HISTÓRICO DE LAS CONFESIONES DE ISOBEL GOWDIE

Las confesiones de Isobel Gowdie son de un valor incalculable tanto desde el punto de vista histórico como del linguístico y son una de las fuentes más valiosas de la época para conocer el folklore y la religiosidad popular de la Escocia del siglo XVII.

Para empezar, Isobel Gowdie introduce el término coven (utilizado más tarde, e incluso hoy en día, con gran profusión) para describir la reunión de brujas o aquelarre y narra pormenorizadamente toda la infraestructura de un suspuesto culto satánico que habría existido en Escocia. Algunos investigadores piensan que hay algo de verdad en las palabras de Isobel y que una religión alternativa que rendía culto a Belcebú se extendió por Europa durante los siglos XVI y XVII. No sé yo.

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Coven habitual: muchas mujeres con cara de susto y una enorme cabra negra antropomorfizada – El Aquelarre de F. de Goya (1821-1823)

Pero la joya de la corona de las declaraciones de Gowdie son sus descripciones de esos mundos alternativos que, por espacio de quince años, ella aseguró haber visitado cada sabbath.

Las palabras de Isobel acerca de la morada de la Reina de las Hadas, Faerie, los elfos y sus flechas mágicas, caballos voladores y liebres blancas que en realidad son mujeres, dibujan una exquisita recopilación de las creencias populares que aún eran el día a día de las gentes de las Tierras Altas en el siglo XVII. Mezcladas, es cierto, con una torpe espiritualidad cristiana, pero vigentes en toda la extensión de la palabra. Para ellos, las hadas y los elfos eran tan reales como Dios, Satán y la mujer del panadero.

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La Reina de las Hadas es atemporal, igual se aparece ante Arturo que se hace la mejor amiga de Isobel Gowdie – El Rey Arturo y la Reina de las Hadas de H. Füssli (1788)

EL LEGADO DE ISOBEL GOWDIE

Desde que el anticuario escocés Robert Pitcairn transcribió y publicó los increíbles testimonios de Isobel Gowdie en 1833, la figura de esta ilustre acusada de brujería ha suscitado un enorme interés que ha llegado hasta nuestros días.

Además de multiples trabajos académicos, sus confesiones y vivencias han inspirado novelas, obras de teatro, programas de radio, canciones y hasta una sinfonía, The Confessions of Isobel Gowdie, compuesta en 1990 por James MacMillan como homenaje póstumo a la campesina de Auldearn. ¡Quién le iba a decir a Isobel Gowdie que sería famosa tantos años después de su muerte!

CONCLUSIÓN: LA VERDAD TRAS EL CASO DE ISOBEL GOWDIE

¿Estaba loca Isobel Gowdie? ¿Enferma de ergotismo? ¿Asustada por una acusación de brujería? Probablemente jamás lo sepamos, pero lo importante es que su testimonio nos ha llegado tan alto y claro como si la tuviéramos delante y bucear en él es, quizá, lo menos que podemos hacer por esta mujer de desbordante imaginación y poderosa elocuencia.

Porque seguramente Isobel Gowdie ni volaba en su caballo mágico, ni arruinaba las cosechas del pueblo, ni le hacía magia negra al hijo de su casero, ni le lanzaba flechas diabólicas a las vacas del vecino… Lo que sí sabemos es que vivía en un mundo en el que ser pobre, mujer, diferente o enferma te hacía ganar muchas papeletas para acabar ardiendo atada a una estaca a las afueras del pueblo. Y que una vez que alguien te apuntaba con el dedo y te llamaba “bruja”, las cosas solo podían ir a peor.


📚 Pequeña bibliografía brujeril:

  • Levack, B. P. La caza de brujas en la Europa Moderna. Alianza Universidad, 1995.
  • McGrinder, M. The Confessions of Isobel Gowdie. CreateSpace, 2016.
  • Michelet, J. La bruja: un estudio de las supersticiones en la Edad Media. Ediciones Akal, 2004.
  • Wilby, E. Visions of Isobel Gowdie: Magic, Witchcraft and Shamanism in Seventheenth-Century Scotland. Sussex Academic Press, 2010.
  • VVAA. Espejo de brujas. Mujeres transgresoras a través de la Historia. Abada Editores, 2012.

🧙‍♀ ¡Espero que os haya gustado mucho este nuevo artículo sobre Isobel Gowdie y las brujas de Escocia! Yo por si acaso voy a pasar de viajar en el tiempo a la Escocia de los siglos XVI-XVII…

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